Adolfo Villafañe, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria del Chacinado, Tripería y sus Derivados (Soeicha), advirtió sobre el impacto de las importaciones en el trabajo del sector, cuestionó los límites a las paritarias y alertó por el aumento de los costos médicos que afrontan las obras sociales. “Si no nos unimos, nos van a comer de vuelta”»”, sostuvo.
Villafañe, expresó su preocupación por la situación de los trabajadores de la industria del chacinado y sus derivados. Según explicó, el ingreso de mercadería del exterior está reduciendo el trabajo en algunos establecimientos, mientras que la pérdida de poder adquisitivo y el incremento de los gastos en salud profundizan las dificultades del sector.
“La realidad es que la insensibilidad de este gobierno para con los trabajadores y con el pueblo argentino en general está a la vista”, afirmó el dirigente.
Las importaciones y la negociación salarial, en el centro del reclamo

Foto: Mundo Sindical
Villafañe señaló que las importaciones comenzaron a impactar en tareas que se realizan en los frigoríficos, especialmente en la depostada, una actividad que requiere una importante participación de mano de obra.
“Ahora te compran de afuera y eso nos genera menos trabajo, menos mano de obra a nosotros, porque nosotros la mano de obra es muy artesanal”, explicó. También sostuvo que, aunque históricamente ingresaban productos del exterior, el efecto sobre la actividad no había sido tan significativo como en la actualidad.
El dirigente extendió su diagnóstico al conjunto de los gremios de la alimentación y cuestionó la distribución de los beneficios económicos. “El beneficio es para poco, para un grupo minúsculo”, manifestó.
Otro de los puntos centrales de su planteo fue la negociación paritaria. Villafañe cuestionó las limitaciones a los aumentos salariales y señaló que los porcentajes que se discuten, que ubicó entre el 1,5% y el 2%, contrastan con los incrementos que deben afrontar las obras sociales por medicamentos y prótesis, que —según indicó— registran subas de al menos el 20%.
“Entra una plata y la que sale es mayor, entonces no nos podemos equilibrar”, advirtió. En ese contexto, explicó que las entidades de salud deben recurrir en ocasiones a restricciones en las prestaciones para intentar sostener sus cuentas.
Para el titular de Soeicha, la discusión salarial no puede separarse de la cobertura médica de los trabajadores y sus familias, ya que el aumento de los costos de atención presiona sobre el financiamiento de las obras sociales.
Villafañe también puso el foco en el peso de los gastos cotidianos, como el alquiler, el transporte, la electricidad y el gas, que reducen el margen disponible de los hogares. A esa situación sumó su preocupación por la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades para reinsertarse laboralmente.
Frente a este escenario, el dirigente planteó que la respuesta requiere fortalecer la organización colectiva y la participación sindical. “La unidad, en primer lugar, tanto para los trabajadores como para nosotros los dirigentes, es la única manera de salir adelante. Si no nos unimos, nos van a comer de vuelta”, afirmó.
Por último, sostuvo que, pese a las dificultades, el sindicato continúa buscando alternativas para sostener el empleo y defender los derechos laborales. “Nosotros estamos haciendo todo lo posible por salir adelante, pero cada vez es más difícil”, concluyó.




