Con el lema “Del potencial a los resultados”, el 20° Congreso Maizar reunió a referentes del sector público y privado que coincidieron en la necesidad de transformar las ventajas competitivas de la Argentina en más producción, industrialización, empleo e inversiones. El debate giró en torno al desarrollo de la cadena del maíz, la estabilidad económica y las oportunidades que ofrece el nuevo escenario productivo.
Ante un auditorio colmado y con una importante presencia de funcionarios nacionales, legisladores y representantes de la agroindustria, quedó inaugurado el 20° Congreso Maizar 2026. El eje central del encuentro estuvo marcado por una pregunta que atravesó todos los discursos: si la Argentina logrará aprovechar esta nueva oportunidad de crecimiento o volverá a dejar pasar el tren del desarrollo.
El presidente del Congreso Maizar 2026 y gerente general de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Ramiro Costa, destacó que el país ya demostró su capacidad productiva al alcanzar una cosecha récord superior a los 60 millones de toneladas de maíz. Sin embargo, sostuvo que el verdadero desafío es convertir ese potencial en resultados concretos mediante más inversiones, empleo, agregado de valor y desarrollo territorial.
Costa remarcó que la estabilización macroeconómica comienza a generar un horizonte de previsibilidad que durante años estuvo ausente y que resulta indispensable para impulsar proyectos productivos de largo plazo. Además, destacó el rol del Congreso como un espacio de encuentro donde confluyen empresas, universidades, organismos técnicos, centros de investigación y funcionarios para generar nuevas ideas, acuerdos e iniciativas de inversión.

Del potencial a los resultados: el desafío de transformar oportunidades en crecimiento
Por su parte, el presidente de Maizar, Federico Zerboni, apeló a una metáfora que se convirtió en uno de los conceptos centrales de la jornada: el tren de las oportunidades. Recordó que la Argentina ha desperdiciado numerosas ocasiones de desarrollo a pesar de contar con recursos naturales, capacidad productiva, disponibilidad de agua, energía y capital humano.
Según Zerboni, el contexto internacional vuelve a ofrecer una oportunidad excepcional para el país, impulsada por la demanda global de alimentos, energía y minerales. En ese sentido, sostuvo que varias provincias ya comenzaron a posicionarse para aprovechar ese escenario, apoyadas en marcos regulatorios que promueven inversiones y desarrollo productivo.
El dirigente recordó además el objetivo estratégico de la cadena del maíz de alcanzar el denominado modelo 10×10: sembrar 10 millones de hectáreas con rendimientos promedio de 10 toneladas por hectárea, para llegar a una producción de 100 millones de toneladas. La meta incluye profundizar la industrialización del grano a través de la producción de carnes, lácteos, huevos, bioetanol, biogás y múltiples insumos industriales.
Entre los avances impulsados por Maizar durante el último año, Zerboni destacó el trabajo de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, el desarrollo productivo del maíz en la Patagonia bajo sistemas de riego, el fortalecimiento de la cadena del sorgo y la defensa de la biotecnología argentina en ámbitos internacionales.
Asimismo, valoró medidas adoptadas por el Gobierno nacional como la unificación cambiaria, el equilibrio fiscal, la eliminación de restricciones a las exportaciones y los incentivos a la inversión. No obstante, insistió en la necesidad de acelerar el proceso de reducción de los derechos de exportación y avanzar hacia un esquema de retenciones cero.
Por su parte, el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta, defendió las políticas implementadas durante los últimos años y aseguró que el sector agropecuario atraviesa un cambio de paradigma. Destacó la eliminación de cupos, permisos y restricciones a las exportaciones, así como el cronograma de reducción de retenciones anunciado recientemente. “Son hechos, las retenciones están bajando, los aranceles se van eliminando. No hay cupos, no hay prohibiciones, no hay pedidos de permiso para exportar, no hay volúmenes de equilibrio. Hay otro ambiente para trabajar, hay otro ambiente para sembrar. Cambiemos de actitud, porque si no, va a cambiar el gobierno y van a cambiar las políticas para el campo. Ya pasó”, sostuvo.
Para el funcionario, el agro vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia de crecimiento económico del país y será uno de los motores fundamentales para consolidar la recuperación productiva. En ese sentido, sostuvo que la competitividad del sector comienza a recuperarse después de años de políticas que, según señaló, afectaron su desarrollo.
El cierre del acto estuvo a cargo del ministro del Interior, Diego Santilli, quien resaltó las fortalezas estructurales de la Argentina y el potencial del interior productivo para liderar una etapa de crecimiento sostenido. El funcionario señaló que la reducción de la inflación, el ordenamiento macroeconómico y la eliminación de trabas son condiciones indispensables para mejorar la competitividad y atraer inversiones.
Santilli afirmó que los indicadores económicos comienzan a mostrar señales positivas y que las provincias productivas están recuperando dinamismo. Además, remarcó que el país necesita sostener durante décadas una estrategia basada en el crecimiento, la producción y la generación de empleo.
A lo largo de la apertura del Congreso Maizar 2026, los distintos oradores coincidieron en un diagnóstico común: la Argentina cuenta con recursos, conocimiento y oportunidades para dar un salto de desarrollo. La discusión ya no pasa por identificar el potencial, sino por generar las condiciones necesarias para convertirlo en resultados concretos y sostenibles en el tiempo.

