La guerra aérea lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán se amplió el lunes y no se vislumbra un final cercano. Mientras Israel atacó posiciones en Líbano en respuesta a acciones de Hezbolá, Teherán mantuvo sus ofensivas con misiles y drones contra estados del Golfo, profundizando la escalada regional.
El presidente Donald Trump afirmó que la operación podría extenderse durante “cuatro o cinco semanas” e incluso más, y aseguró que el objetivo es frenar el programa nuclear y el desarrollo de misiles balísticos de Irán. Sus declaraciones se produjeron tras la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, ocurrida el fin de semana en medio de los bombardeos.
Escalada regional, impacto energético y tensión política
La ofensiva sumió al Golfo en un escenario de guerra abierta, alteró el transporte aéreo internacional y paralizó el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo. La consecuencia inmediata fue un fuerte aumento en los precios del petróleo y mayor volatilidad en los mercados energéticos.
El Comando Central de Estados Unidos informó que Kuwait derribó por error tres cazas F-15E estadounidenses durante un ataque iraní. Los seis tripulantes lograron eyectarse y fueron rescatados con vida. Además, se confirmó la muerte de cuatro militares estadounidenses en el marco de la campaña.
En el frente diplomático, Turquía —bajo el liderazgo de Recep Tayyip Erdogan— se sumó a Rusia y China en la condena a la operación, calificándola de violación del derecho internacional. Irán, por su parte, niega estar desarrollando un arma nuclear y sostiene que se encontraba negociando límites a su programa cuando fue atacado.
En Líbano, Israel declaró objetivo militar al líder de Hezbolá, Naim Qassem, aunque descartó por el momento una invasión terrestre. Paralelamente, el gobierno libanés prohibió las actividades militares del grupo.
La crisis también golpeó la infraestructura energética regional: Qatar, uno de los mayores exportadores de gas natural licuado, detuvo su producción ante la imposibilidad de garantizar envíos seguros a través del Estrecho de Ormuz. Arabia Saudita cerró su mayor refinería tras ataques con drones que provocaron incendios en instalaciones estratégicas.
En el plano interno estadounidense, la ofensiva representa la mayor apuesta de política exterior de Trump en décadas. Sin embargo, enfrenta resistencia doméstica: según encuestas citadas por Reuters/Ipsos, solo uno de cada cuatro estadounidenses respalda la operación, lo que podría tener impacto en las elecciones legislativas de medio término.
Mientras tanto, en ciudades iraníes como Tabriz se registran evacuaciones, protestas y un clima de incertidumbre. Aunque sectores celebraron la muerte de Khamenei, los líderes clericales conservadores no dieron señales de abandonar el poder, y analistas advierten que el poder aéreo podría no ser suficiente para provocar un cambio de régimen sin intervención terrestre.

