El aprovisionamiento de soja por parte de China se convirtió en el gran tema de debate del mercado de granos internacional. Tras la guerra comercial de comienzos de año, el gigante asiático se volcó principalmente a Sudamérica, con Brasil a la cabeza. Sin embargo, la oferta de la región comienza a agotarse y los analistas anticipan que el país deberá volver a comprar desde Estados Unidos.
“Para EE.UU. esto también es un problema: tiene una cosecha enorme a punto de salir al mercado. Para cumplir con las proyecciones de stock necesitaría vender mucho a China, pero hasta ahora no hay confirmaciones”, explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
Las expectativas de que China regrese al mercado estadounidense habían sostenido los precios. Sin embargo, no hay señales claras de compras. En tanto China sigue asegurando cargas de Brasil debido a la guerra comercial. Los importadores de soja chinos están aumentando sus compras a Argentina y Uruguay para suplir la ausencia de envíos estadounidenses. Las ventas de soja nueva de EE.UU. fueron sólidas con 1.373.000 tn, pero el total para 2025/26 es el segundo más bajo para fines de agosto en18años, ya que China aún no compró soja de EE.UU.25/26.
En el caso del maíz, Romano advirtió que los precios internacionales parecen haber caído lo suficiente como para que el grano norteamericano recupere competitividad. Sin embargo, aclaró que en Brasil y Argentina todavía queda un volumen significativo sin vender: “La reticencia de los productores locales a desprenderse elevó el premio y restó competitividad. Si ese maíz entrara al mercado, necesitaría una fuerte baja de precios para colocarse”.
Brasil, en cambio, podría absorber parte de ese excedente en su propio consumo. “Se anunciaron inversiones que implican sumar 6 millones de toneladas en apenas un año”, destacó el especialista. Amaggi e Inpasa planean construir al menos tres plantas de etanol a base de maíz en Mato Grosso. Esto aumentaría en el primer año de producción el consumo de maíz de Brasil en 6M de toneladas.
Romano también puso la lupa sobre las proyecciones del USDA y el tour de Profarmer, que movieron los precios con estimaciones dispares en soja y maíz. Mientras tanto, en trigo se consolida un escenario de abundancia global: “Las producciones del hemisferio norte crecen, y tanto Argentina como Australia esperan buenas cosechas, lo que genera expectativas de precios a la baja”.
Australia se encamina a producir entre 32 y 35 M.tn de trigo en su próxima cosecha, similar a la del año pasado (34.1 M.tn) y por encima del promedio de diez años. La Comisión Europea elevó su estimación de producción de trigo blando a 128.1 M.tn (frente a 127.3 M.tn anterior), un 14.7% por encima de 2024/25, pero mantuvo sus exportaciones en 29.8 M.tn y el sindicato de agricultores de Ucrania (UAC) pronostica una cosecha de trigo de 21.8 M.tn, por debajo de los 22.7 M.tn de 2024. Las exportaciones de trigo ucraniano se mantienen lentas.
En el plano local, el investigador remarcó el interés de la industria y la exportación por asegurarse soja, mientras que en maíz las operaciones siguen siendo limitadas. Sobre el trigo, apuntó: “Las lluvias auguran una gran cosecha, pero los valores no convencen a los productores y hay un fuerte atraso en ventas. Cuando llegue el momento de cosechar, la presión bajista será difícil de evitar”.
De cara al nuevo ciclo, el área de maíz mostraría una recuperación respecto al año pasado, aunque Romano advirtió que “la baja de precios frente a la soja, el aumento del costo de fertilizantes y los excesos de lluvia en el noreste bonaerense podrían moderar los planes de siembra”.

