En medio del debate sobre posibles modificaciones en el sistema de vacunación contra la fiebre aftosa, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) difundió un comunicado en el que cuestiona cualquier intento de desregulación del programa sanitario y advierte sobre los riesgos que podría implicar para la ganadería argentina.
Bajo el título “La fiebre aftosa no se desregula: se previene”, la entidad rural recordó que el actual esquema sanitario es el resultado de décadas de trabajo conjunto entre el sector público y privado, y que permitió consolidar un sistema de control reconocido internacionalmente.
Según la organización, la experiencia histórica demuestra que relajar las políticas sanitarias puede tener consecuencias graves. En su comunicado, Carbap recordó que a fines de los años noventa se intentó avanzar hacia un esquema sin vacunación, decisión que derivó en una crisis sanitaria: en 2001 se registraron más de 2.000 focos de fiebre aftosa en el país.
Tras aquel episodio, fue necesario reconstruir el sistema de control mediante una fuerte articulación público-privada, reorganizando la vacunación a través de entes sanitarios y fundaciones, lo que permitió recuperar el estatus sanitario en poco tiempo. El último episodio relevante se registró en 2006 y fue contenido rápidamente.
Por qué el sistema sanitario es clave para la ganadería argentina
Actualmente, la Argentina es considerada libre de fiebre aftosa con vacunación en la mayor parte de su territorio, mientras que algunas regiones cuentan con estatus de libres sin vacunación, una condición que se sostiene gracias a campañas sistemáticas de inmunización y vigilancia epidemiológica.
Para Carbap, modificar el esquema vigente en plena campaña sanitaria y sin debate técnico previo genera preocupación en el sector productivo. La entidad cuestionó que la iniciativa no haya sido discutida en los ámbitos institucionales previstos por la normativa, como la Comisión Nacional de Lucha contra la Fiebre Aftosa (Conalfa) o las Comisiones Provinciales de Sanidad Animal (Coprosas).
Desde la perspectiva de los productores, el sistema actual garantiza cobertura territorial, coordinación sanitaria y equidad entre productores, especialmente para los establecimientos de menor escala, que representan una parte significativa de la estructura ganadera.
En ese sentido,la entidad rural advirtió que una eventual desregulación de la vacunación antiaftosa podría generar problemas de cobertura en zonas alejadas o con rodeos pequeños, ya que los operadores privados tenderían a concentrarse en los establecimientos más grandes.
La entidad también sostuvo que no existen argumentos económicos sólidos para modificar el esquema vigente. Según datos citados en el comunicado, el costo actual de la vacuna aplicada equivale a menos de 600 gramos de novillo, un valor inferior al registrado históricamente.
Finalmente, remarcó que la sanidad animal es un pilar estratégico para la producción y la inserción internacional de la carne argentina, por lo que cualquier modificación del programa debería discutirse con criterios técnicos y consenso sectorial.
“Modificar intempestivamente el principal programa sanitario de nuestras carnes bovinas podría generar nuevas barreras comerciales innecesarias”, advirtió la entidad, que reiteró su disposición a debatir mejoras dentro de un marco técnico y transparente.


