La campaña de girasol 2025/26 cerró con resultados históricos para la agricultura argentina. Con una producción de 6,6 millones de toneladas, una superficie sembrada récord de 2,85 millones de hectáreas y el mayor rendimiento promedio registrado hasta el momento, el cultivo consolidó uno de los ciclos más exitosos de las últimas décadas.
Según el informe de cierre de campaña elaborado por el Departamento de Estimaciones Agrícolas y el Instituto de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el girasol lideró los rankings históricos de área sembrada, rendimiento y producción.
Récord de producción, rendimiento y superficie sembrada
La superficie implantada alcanzó las 2,85 millones de hectáreas, superando en un 5,6% el anterior récord registrado en la campaña 2007/08 y creciendo un 29,5% respecto del ciclo anterior. La expansión estuvo impulsada principalmente por el NEA, aunque también se observaron incrementos significativos en Córdoba y el centro-norte santafesino.
Las condiciones climáticas acompañaron favorablemente gran parte del desarrollo del cultivo, especialmente en las regiones del norte y oeste agrícola. Si bien algunas zonas del centro y sudeste registraron déficits hídricos durante enero y febrero, los rindes lograron mantenerse en niveles cercanos o superiores a los promedios históricos.
Como resultado, el rendimiento promedio nacional se ubicó en 23,6 quintales por hectárea, superando el récord anterior de 23,4 quintales alcanzado durante la campaña 2024/25.
La producción total llegó a 6,6 millones de toneladas, un volumen que representa un crecimiento del 32% respecto del ciclo previo y más de un 60% por encima del promedio de las últimas cinco campañas.
El impacto económico también resulta significativo. De acuerdo con las proyecciones de la Bolsa de Cereales, el complejo girasolero aportaría durante 2026 unos USD 3.304 millones de Producto Bruto, un incremento del 53% frente a la campaña anterior. Además, generaría USD 757 millones en recaudación fiscal y USD 2.491 millones en exportaciones, fortaleciendo el aporte del cultivo a la economía nacional.
El desempeño de la campaña confirma el crecimiento sostenido del girasol argentino, impulsado por mejoras tecnológicas, expansión del área cultivada y condiciones productivas que permitieron alcanzar niveles inéditos de producción y rentabilidad para el sector.

