Cuando el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (Panaftosa) inició sus actividades en 1951, la fiebre aftosa representaba una amenaza recurrente para la producción ganadera, el comercio y la seguridad alimentaria de las Américas. Setenta y cinco años después, cerca del 99% de los rebaños de la región se encuentra en zonas reconocidas como libres de la enfermedad.
Creado el 27 de agosto de 1951 a partir de un acuerdo entre la Oficina Sanitaria Panamericana, la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Gobierno de Brasil, PANAFTOSA se convirtió en un actor central de la cooperación sanitaria regional. Su trabajo contribuyó al desarrollo de sistemas de vigilancia, diagnóstico, fortalecimiento de los servicios veterinarios oficiales y redes de cooperación entre los países.
Uno de los hitos de este proceso fue la creación, en 1972, de la Comisión Sudamericana para la Lucha contra la Fiebre Aftosa (Cosalfa). Posteriormente, en 1988, los países de las Américas consensuaron el Programa Hemisférico de Erradicación de la Fiebre Aftosa (PHEFA), con el objetivo de avanzar hacia la erradicación de la enfermedad en el continente.
El resultado de esas décadas de trabajo es significativo: actualmente, cerca del 99% de los rebaños de las Américas se encuentra en zonas libres de fiebre aftosa. El desafío ahora es mantener ese estatus sanitario y fortalecer los sistemas de vigilancia y respuesta frente a una eventual reintroducción del virus.
De la sanidad animal a Una Sola Salud
La experiencia acumulada frente a la fiebre aftosa también permitió ampliar el campo de acción de Panaftosa hacia problemáticas en las que la salud animal, humana y ambiental están estrechamente vinculadas. Bajo el enfoque Una Sola Salud, el Centro extendió su cooperación técnica hacia las zoonosis, la inocuidad de los alimentos, la resistencia a los antimicrobianos y otros riesgos sanitarios.
Uno de los avances regionales fue la reducción de los casos de rabia humana transmitida por perros, que desde 1983 disminuyeron un 98%. Panaftosa coordina el Programa Regional para la Eliminación de esta enfermedad y promueve mecanismos de cooperación entre los países.
El Centro también trabaja en la vigilancia y prevención de la hidatidosis, una enfermedad parasitaria que afecta tanto a personas como a animales, y en el fortalecimiento de las capacidades de los países para la vigilancia de primates no humanos, una herramienta vinculada con la prevención de la transmisión de la fiebre amarilla.
La inocuidad de los alimentos constituye otro de los ejes de trabajo. Desde hace décadas, Panaftosa acompaña a los países mediante cooperación técnica, capacitación, vigilancia y análisis de riesgos para fortalecer sus sistemas y mejorar la capacidad de respuesta frente a posibles brotes.
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 44 millones de personas se enferman cada año en las Américas por consumir alimentos contaminados y unas 78.000 mueren como consecuencia de estas enfermedades.
La agenda sanitaria también se amplió frente a nuevas amenazas. La propagación de la influenza aviar en las Américas puso de relieve la importancia de fortalecer la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico, el análisis de riesgos y la coordinación entre los sectores de salud humana, animal y ambiental. La resistencia a los antimicrobianos constituye otro desafío que atraviesa estos tres ámbitos.
En materia de prevención, la institución internacional impulsó el Banco Regional de Antígenos para la Fiebre Aftosa (Banvaco), un mecanismo que permite a los países miembros acceder rápidamente a antígenos y vacunas de emergencia ante un eventual brote.
La preparación también depende de la capacidad científica. Cuenta con un Laboratorio de Referencia reconocido por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) para fiebre aftosa y estomatitis vesicular. Desde allí brinda apoyo en diagnóstico, caracterización molecular de patógenos, evaluación de vacunas y coordinación de la red regional de laboratorios nacionales de salud animal.
Este 27 de agosto, la celebración por los 75 años reunió en Duque de Caxias, Río de Janeiro, a autoridades nacionales, representantes de instituciones vinculadas con la salud animal y la salud pública, profesionales y colaboradores que participaron de la trayectoria del Centro.
La historia del Centro muestra que la cooperación regional puede transformar una respuesta frente a una enfermedad en capacidades permanentes para proteger la salud, la producción, el comercio y la seguridad alimentaria.




