La próxima campaña de trigo en Entre Ríos se presenta con un escenario económico desafiante. Aunque el precio del cereal mostró una recuperación respecto de los mínimos registrados a fines de 2025, la fuerte suba de los costos de producción y los márgenes ajustados generan preocupación entre los productores y anticipan una reducción significativa de la superficie sembrada.
El informe de la Bolsa de Cereales de Enre Ríos (BolsaCer) a comienzos de junio de 2026, el precio pizarra del trigo se ubica en 213 dólares por tonelada. Si bien representa una mejora frente a los 161 dólares por tonelada observados en noviembre del año pasado, continúa lejos de los valores cercanos a los 260 dólares por tonelada registrados en mayo de 2024. La reciente reducción de los derechos de exportación del 7,5% al 5,5% aportó un alivio limitado, reflejado en un incremento de apenas 3 dólares por tonelada en los días posteriores al anuncio.
El principal factor de preocupación se encuentra en los costos de implantación. Durante los últimos dos meses, el encarecimiento de los combustibles y de los fertilizantes nitrogenados modificó significativamente la estructura económica del cultivo. Desde principios de marzo, el combustible acumuló una suba del 17%, mientras que la urea aumentó alrededor del 70%.
Para un planteo tecnológico estándar en la provincia, con una aplicación de 160 kilogramos de urea por hectárea, la inversión destinada a fertilización nitrogenada pasó de 88,8 dólares por hectárea a principios de marzo a 152 dólares por hectárea a mediados de mayo. Esto implica un incremento de más de 63 dólares por hectárea únicamente por este insumo.
Costos crecientes y menor superficie sembrada
Bajo los precios actuales y la estructura de costos vigente, el rendimiento de indiferencia provincial se ubica en 3.550 kilogramos por hectárea. Aunque este nivel fue alcanzado en cuatro de las últimas cinco campañas gracias a buenos resultados productivos, continúa siendo superior al promedio histórico de la última década en buena parte del territorio entrerriano.
La consecuencia inmediata de este escenario sería una disminución de la intención de siembra. Las estimaciones proyectan una caída cercana al 18% en la superficie destinada al cereal, equivalente a unas 129.900 hectáreas menos respecto del ciclo anterior. De concretarse, el área implantada rondaría las 600.000 hectáreas frente a las 729.900 hectáreas sembradas en la campaña pasada.
Swgún el analisis de BolsaCer, la situación es aún más compleja para los productores que trabajan bajo esquemas de arrendamiento. Considerando rendimientos promedio de los últimos diez años, los márgenes brutos resultan negativos en todas las regiones de la provincia. Para alcanzar el punto de equilibrio a nivel provincial sería necesario que el precio del trigo aumente aproximadamente un 8%, hasta ubicarse en torno a los 230 dólares por tonelada. En algunas zonas, como el este entrerriano, el valor requerido asciende a 244 dólares por tonelada.
Las perspectivas tampoco mejoran al observar el mercado de futuros. La posición diciembre de 2026 cotiza alrededor de los 225 dólares por tonelada, valor que incluso mostró una caída durante la semana posterior a la reducción de retenciones. Con ese precio esperado, el rendimiento de indiferencia desciende a 3.360 kilogramos por hectárea, una cifra que históricamente sólo pudo superarse en seis de las últimas diez campañas.
En un escenario de rendimiento promedio provincial de 3.320 kilogramos por hectárea, el precio necesario para no registrar pérdidas sería de 228 dólares por tonelada, por encima de las cotizaciones actuales del mercado a término.
De esta manera, las proyecciones económicas continúan siendo poco alentadoras para el trigo entrerriano. Los productores arrendatarios volverían a enfrentar riesgos de pérdidas económicas, mientras que la rentabilidad del cultivo dependerá en gran medida de una combinación de rendimientos superiores a los habituales y una mejora de los precios internacionales por encima de lo que hoy anticipa el mercado.
A nivel provincial, el margen bruto proyectado bajo arrendamiento se ubica en torno a una pérdida de 8,4 dólares por hectárea. Solamente la zona sur lograría un resultado levemente positivo, con un margen estimado de 7,6 dólares por hectárea, incluso considerando la mejora esperada en las cotizaciones y la reciente reducción de las retenciones.

